En plena ola de calor no podemos olvidar que, sin PRL el calor mata

Estamos inmersos en una nueva ola de calor desde el pasado sábado 4 de julio y se prolongará hasta el jueves día 9. Con esta previsión debemos recordar lo que sucedió hace apenas un par de semanas: un 90% más de muertes en este junio con respecto al del 2025. Y ahora empieza julio. Es necesaria la PRL

El Ministerio de Sanidad registró aproximadamente 1.000 muertes asociadas al calor extremo en junio de 2026. De ellas, más de 620 se concentraron en apenas tres días: los días 22, 23 y 24, cuando la ola alcanzó su máxima intensidad.

Si bien es cierto que no contamos aun con cifras sobre la siniestralidad laboral por parte del Ministerio de Trabajo, estamos ante una problemática de carácter general y de salud pública de primer orden. Y la ola de calor se ceba también con los más vulnerables, no podemos olvidar a las personas con pocos recursos, con rentas bajas, en situación de calle, o a nuestros mayores o personas con patologías previas.

En USO sabemos que los datos de siniestralidad siempre van con retraso, como cada año. Pero la experiencia nos dice algo que los números tarde o temprano confirmarán que el cambio climático no es un invento y que como alertamos en nuestra campaña del 28ª, el calor, (cada vez más extremo) , sin PRL, mata en el trabajo.

Mientras esperamos esos datos, no podemos permitirnos la inacción. Os recordamos las medidas que ya os proponíamos en junio  y que debemos tener presentes desde ya mismo. Recuerda, protégete del sol, hidrátate y cuida de los tuyos. El calor mata y ninguna persona estamos a salvo. La experiencia también nos dice que, o estamos alerta y reaccionamos a tiempo, o no podemos esperar mucho de nuestra empresa.

Qué reclamamos a las empresas

El Real Decreto-ley 4/2023 establece claramente sus obligaciones, pero la mayoría aún no las cumple. En USO no dejamos de exigir: evaluaciones de riesgo laboral por calor, medidas preventivas reales (horarios adaptados, agua ilimitada, espacios de descanso climatizados, ropa transpirable, rotación de tareas y descansos remunerados), obligación de parada con salario íntegro cuando hay riesgo grave, información accesible a todos los trabajadores, y registro transparente de incidentes. La prevención no se negocia.

Reclamo a las instituciones

El Estado debe demostrar que las personas trabajadoras le importan. Se necesita Inspección de Trabajo reforzada con campañas específicas en sectores de riesgo, espacios climatizados públicos en municipios para que trabajadores y trabajadoras descansen en condiciones dignas, publicación ágil de datos de mortalidad laboral (no podemos esperar a diciembre para saber qué pasó en junio), un protocolo especial de vigilancia coordinada durante olas de calor, y sanciones contundentes contra empresas negligentes. Los datos son herramientas de prevención. El Estado debe actuar como garante de derechos, no como espectador de tragedias evitables.